Divergir era la única forma de publicar
La Divergente empezó como una pregunta incómoda: ¿por qué un libro tiene que esperar meses en una imprenta para existir? Natalia Gonzalez venía del aula y de los talleres de escritura, y veía la misma escena repetirse: manuscritos hermosos que nunca llegaban a nadie porque el papel era caro, la distribución imposible y las regalías, una promesa vaga.
Así nació esta editorial digital independiente: un lugar donde publicar significa subir el libro a la nube y abrirlo en cualquier pantalla, esa misma tarde. Sin tiradas mínimas, sin cajas apiladas en el living, sin librerías que devuelven ejemplares.
No queríamos hacer libros más baratos. Queríamos hacer libros posibles.
Lo que nos mueve
Creemos que la lectura digital no es una versión menor de la lectura: es otra experiencia, con sus propios placeres. Un libro que recuerda dónde te quedaste. Una biblioteca que viaja en el bolsillo. Un catálogo que no depende del espacio en una góndola.
Y creemos, sobre todo, en la cuenta clara: el 70% de cada venta es de quien escribió el libro. El 30% restante sostiene la plataforma, la edición y la difusión.
Cada libro que se lee en pantalla es papel que no se imprime, tinta que no se fabrica y camiones que no salen a la ruta. Publicar en digital es también una decisión ambiental.
